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Nuestro Café
Donde el tiempo aprende a expresarse en silencio

Una historia que no se explica. Se siente.

En Flor de Tierra, el café no es un producto más. Es una expresión de respeto: por la tierra, por el tiempo y por quien lo elige.

Cada grano nace de decisiones conscientes. De procesos que no se apresuran. De una convicción clara: lo verdaderamente valioso no necesita prisa ni ruido. Aquí, el café no busca destacar. Busca permanecer.

El origen como carácter

Hay cafés que buscan impresionar. Otros, como el nuestro, se descubren con el tiempo.

Su carácter no se diseña. Nace de la tierra, se forma con el clima y se expresa con la intención de quien lo cultiva.

Nada es casual. Nada es forzado.

Un legado de criterio y selección
Desde 1983, trabajamos bajo una misma filosofía: permitir que el café siga su ritmo natural y acompañarlo con experiencia, no con intervención excesiva.

Seleccionamos únicamente cafés que mantienen coherencia entre origen, proceso y experiencia. Cada lote que forma parte de Flor de Tierra responde a criterios claros y constantes:

Granos Arábica cuidadosamente seleccionados

Procesos respetuosos con la naturaleza del café

Selección rigurosa, donde solo lo esencial permanece

Tueste preciso, pensado para revelar, no dominar


El resultado es un café armónico, profundo y elegante, que se expresa sin estridencias.

El origen, revelado

Nuestro café proviene de Jaltenango, en el sur de Chiapas, una región donde la tierra fértil, la altitud y la tradición cafetalera crean condiciones excepcionales.

• Especie: Arábica
• Altitud: 1,200 metros sobre el nivel del mar.

En estas condiciones, el grano madura lentamente, desarrollando un perfil equilibrado, limpio y natural, fiel a su origen.

Este café no se imita.

Se cultiva.

Una experiencia que florece con cada taza

Este es un café para quienes valoran el detalle. Para quienes entienden que el lujo auténtico no está en lo evidente, sino en lo bien hecho. Cada taza invita a pausar.

A respirar. A volver a lo esencial.